La hiperhidrosis palmar es el tipo más común de sudoración excesiva que afecta a más del 3% de la población mundial y supone un gran hándicap en la vida de las personas que la padecen. Se trata de una sudoración excesiva localizada -en este caso- en las manos.
La hiperhidrosis de grado I se caracteriza por una sudoración excesiva durante todas las estaciones del año sin importar la temperatura ambiental. Los síntomas se ven agravados en situaciones de estrés, miedo, nervios o ansiedad. Una enfermedad que afecta a hombres y mujeres por igual, aunque erróneamente se suele pensar que afecta más a las mujeres porque estadísticamente piden más tratamientos que los hombres.
La hiperhidrosis palmar supone un gran impacto en la vida de los afectados, interfiriendo en su trabajo, actividades diarias y relaciones personales; llegando a provocar problemas emocionales y de autoestima.
Cuándo aparece la hiperhidrosis palmar
Como todos los tipos de hiperhidrosis, tiene un componente genético, aunque no tiene porque heredarse siempre ni coincidir en la zona de afección. La hiperhidrosis palmar suele surgir durante la infancia, aunque empieza a manifestar un incremento de los síntomas durante la pubertad. Estadísticamente se empiezan a observar mejoras a partir de los cuarenta y normalmente va minimizándose durante la madurez.
Síntomas
La hiperhidrosis palmar suele tener síntomas bilaterales y simétricos, es decir: por regla general, afecta a las dos manos al mismo tiempo y con la misma intensidad. Durante los episodios de sudoración excesiva, las palmas suelen estar frías, húmedas y con un tono pálido. Las partes más afectadas son los dedos y la palma de la mano, con una intensidad menor en la partes posteriores de la mano. La sudoración es constante durante todo el día, pero suelen existir episodios intermitentes en los que aumenta el sudor, las manos se empapan rápidamente y puede presentarse hinchazón en los dedos.
Diagnosis de la hiperhidrosis palmar
El diagnóstico clínico de la hiperhidrosis palmar se basa en el historial del paciente (antecedentes familiares) y en el examen físico. Los individuos afectados por esta patología presentan manos frías, húmedas y de color pálido. En el 57% de los casos también presentan en mayor o menor grado una hiperhidrosis plantar (pies).

Los principales criterios de diagnóstico son el sudor visible, exagerado y localizado, con una duración mínima de seis meses, sin causa aparente y con al menos dos de las siguientes posibles características:
- Sudor bilateral y simétrico
- Frecuencia: al menos un episodio por semana
- Problemas al realizar actividades diarias
- Inicio antes de los 25 años
- Presencia de antecedentes familiares
- Ausencia de sudor durante el sueño
Tratamientos para la hiperhidrosis palmar
Existen diferentes tratamientos, pero el más idóneo variará en función del tipo y el grado de hiperhidrosis. El dermatólogo determinará en función de cada caso y de las necesidades del paciente.
Tratamientos antitranspirantes
Actúan sobre las glándulas sudoríparas, bloqueando la eliminación del sudor. Están indicados para casos de hiperhidrosis palmar leve o moderada.
Medicamentos
Actúan como antagonistas de los receptores de las glándulas sudoríparas. Se trata de un tratamiento sistémico (afecta a todo el cuerpo) y no suele presentarse como la mejor opción en casos de hiperhidrosis palmar.
Toxina botulínica
Más conocida como bótox, actúa como mecanismo de bloqueo temporal de los nervios que hiperestimulan las glándulas sudoríparas. La eliminación de los síntomas se mantiene unos 6 meses, lo que requiere aplicaciones repetidas.
Una de las desventajas de este método es el dolor durante la aplicación. Además, puede estar asociado con la reducción de la fuerza muscular. Puede ser una solución válida para individuos con hiperhidrosis axilar pura, ya que las anomalías motoras en esta región no causan daño funcional.
Psicoterapia
Trata de controlar la ansiedad y la inseguridad, con la consiguiente reducción de la estimulación cortical al sistema nervioso autónomo. Puede ser un complemento a otros tratamientos o para controlar sudoraciones excesivas motivadas por motivos psicológicos. No se podrá controlar enteramente una hiperhidrosis severa con psicoterapia porque tiene causas físicas. El tratamiento puede ir muy bien como complemento en adolescentes donde la enfermedad puede suponer una mayor incidencia e impacto psicológico.
Terapias emergentes
Existen algunas terapias como la radiofrecuencia fraccionada con microagujas, la terapia de microondas y uso de ultrasonidos enfocados de alta intensidad (HIFU), pero estas terapias están en fases muy tempranas en su aplicación y se precisan de más estudios para verificar sus posibles beneficios.
Iontoforesis
Es uno de los tratamientos más extendidos para acabar con los efectos de la hiperhidrosis en manos y pies. La iontoforesis -ionto (ion) y phoresis (traslado)- se introduce iones de sustancias activas a través de la piel por medio de corriente de baja intensidad mediante dos electrodos. Las sustancias activas producen una precipitación de proteínas en los conductos sudoríparos, reduciendo su dimensión y en consecuencia la salida de sudor.
Por eso, la iontoforesis representa una excelente y efectiva solución contra la hiperhidrosis palmo-plantar; al disminuir las dimensiones de los conductos sudoríparos reduce y normaliza la sudoración sin tener que intervenir de manera agresiva o quirúrgica en ninguna capa de la piel ni en las glándulas sudoríparas.